martes, 29 de julio de 2008

Públicos, sociedades y medios



Por Emiliano Delio

Los medios necesitan ciertas competencias de sus audiencias. Los diarios y revistas necesitaron de un público alfabetizado, la radio se valió en un principio del saber acuñado en el sainte y el conventillo criollo para los radioteatros, así como también en los gramófonos donde se escuchaban discos de pasta y la televisión de gente que conociera los planos cinematográficos y voces grabadas. Los electrónicos, por su parte, han tenido su genealogía surgida en un principio de los lenguajes de computación devenidos en interfaces amigables a través de los sistemas operativos basados en ventanas (luego acaparados por el monopolio de Microsoft Windows).

Retrotrayéndonos, una sociedad alfabetizada fue la que permitió que se desarrollaran los primeros periódicos masivos. Dos fenómenos son los que permitieron que surgieran: surgimiento de grandes ciudades con gran concentración de la población e innovaciones tecnológicas del lado de las imprentas que permitieron producir y luego distribuir miles de ejemplares en pocas horas. Estas modificaciones en las formas de vida y producción fueron parte del proceso del surgimiento de los estados modernos en los que se buscó educar y también influir a las nuevas poblaciones urbanas.

El primer periódico masivo fue el Times de Londres (Reino Unido), que ya para 1814 poseía la primer prensa mecánica a presión cilíndrica que permitía tirar 1.800 ejemplares por hora. Tres décadas después, se inventan las rotativas, que permiten producir casi 100 mil ejemplares por hora. Pero más allá de estas innovaciones técnicas se necesitaba de un público que estuviera alfabetizado y además tuviera tiempo libre para leer y se concentrara en ciudades.

Estas condiciones si se dieron en la Argentina, ya que en 1884 se sancionó la ley de educación común que permitió descender los índices de analfabetismo (del 78% en 1869 a menos del 35% en 1914), se concentró gran cantidad de población en la ciudad de Buenos Aires y se consolidó un mercado interno con el surgimiento de clases medias. Por otro lado, se afianzó una cultura nacional a través del idioma castellano con la amalgama de la sociedad criolla (arraigada desde la conquista hasta el siglo XIX con la mezcla de españoles y sectores populares con influencias indígenas) con los inmigrantes provenientes de Europa (a partir de fines del siglo XIX hasta principios del XX).

Así en 1913 surgió el diario Crítica, que en 1930 llegó a vender 350 mil ejemplares y constituyó el diario de más tirada en lengua española (superando a cualquier ibérico también). De esta manera la Argentina constituía hasta la década de 1970 un polo de producción cultural y mediática que aventajaba al resto de los países de América Latina en cuanto al nivel de su población. Por ejemplo en 1976 la Argentina tenía cada mil habitantes 425 radios y se imprimían 170 ejemplares de diarios mientras que en el Brasil solo había 61 radios y se producían 40 ejemplares de diarios cada mil personas *1.

Sin embargo, la debacle Argentina, se profundizó a partir de esa época, con la dictadura y la destrucción del mercado interno, la crisis de la industria y la persecución ideológica que incluyó la quema de libros, el asesinato de periodistas, la tortura a opositores, etcétera. Por otro lado, políticas públicas erráticas en la segunda mitad del siglo XX crearon un horizonte de imprevisibilidad para las inversiones que desalentaron la consolidación de un modelo. Por ejemplo, el gobierno justicialista de 1945 a 1955 alentó la concentración de medios para de esa manera tenerlos bajo control y luego en la década del 1960 el mercado comenzó a extranjerizarse, para finalmente en el tercer gobierno justicialista nacionalizarse (no renovación de licencias de televisión y paso al estado), para luego en la dictadura iniciada en 1976 convertir a los medios de comunicación públicos y privados en voceros del poder. Con la vuelta de la democracia en 1983, el país estaba bastante desguasado económicamente (alta deuda externa, mercado interno reducido) y culturalmente (memoria social de la autocensura, líderes de opinión torturados, como el caso del periodista empresario Jacobo Timerman, etcétera).

Con la vuelta del justicialismo al poder, en su vertiente neoliberal, se incorpora el país a la economía mundial con los costos de la desocupación, la aparición de la marginalidad y los excluidos (la latinoamericanización de la sociedad argentina) y la profundización de la destrucción del aparato productivo nacional y las olas de privatizaciones que incluyeron los medios audiovisuales (canales de televisión) así como también las empresas de telecomunicaciones (empresas telefónicas que luego, con la convergencia entraron a operar en los contenidos).

Así llegamos a la actualidad, con niveles culturales de la Argentina equiparables al del resto de América Latina. Así, por ejemplo la cantidad de receptores de radio en Argentina, Brasil y México se han equiparado. Respectivamente, las cifras son de 68, 42 y 32 aparatos cada 100 habitantes; siendo apenas superiores las de Argentina (cuando en los 70 se podía multiplicar por 10)*2.

De esta manera empiezan a pesar más los tamaños de los mercados. Estos en América Latina son duales, ya que hay solo un porcentaje de la población que puede acceder a ciertos contenidos; mientras que otra población queda marginada (tenemos como ejemplo el diario Crónica de Argentina, con su caída de ventas con las sucesivas crisis).

Así en términos absolutos es hoy Brasil el país que tiene los mayores índices de consumos culturales. Su población está cerca de los 200 millones de habitantes y el producto bruto interno supera los 1.000 millones de dólares anuales. Aunque su sociedad siempre se caracterizó por estar fragmentada regionalmente (grandes ciudades en el sudeste) y culturalmente (pobreza y marginalidad histórica), existe una clase media reducida con respecto al total de la población pero numerosa en términos absolutos.

Por otro lado México es hoy el mercado de lengua española más poderoso de América Latina. Su población supera hoy los 100 millones de habitantes y el producto bruto interno es de más 840 mil millones de dólares por año. Por otro lado los índices de analfabetismo hoy han descendido a menos del 10%.

Entonces estos dos países son los mayores productores de la región de contenidos con las industrias culturales más dinámicas. Aunque en todos los países hay concentración de medios, solo algunos pueden acceder al mercado regional. Es el caso de los gigantes brasileros Abril (propietarias de revistas fuera de sus fronteras) y Globo, que exporta telenovelas como lo hace Televisa y TV Azteca; los gigantes mexicanos.


Mientras hoy en Argentina, el grupo Clarín es el que tiene los más altos niveles de facturación y fue salvado de ser extranjero por la capacidad de lobby frente a la clase política gobernante, operando en la devaluación de la moneda en 2002 (licuación de pasivos en moneda extranjera) y posteriormente con la ley de industrias culturales de 2003 (impidiendo que los titulares de estos sean extranjeros y se comprara por pocos dólares la empresa). Frente a este grupo tenemos un competidor multinacional (Telefónica) y el resto de las empresas que luchan por sobrevivir en un mercado que se expande lentamente.

*1 UNESCO. Standard Yearbook, 1975.
*2 UIT.

Medios, periodismo y nuevas tecnologías



Por Emiliano Delio

El periodismo ha recibido el impacto de las nuevas tecnologías en dos áreas: la reformulación de los medios periodísticos tradicionales (gráfica, radio y televisión) y la aparición de uno nuevo, la internet. Y por otro lado la utilización de los elementos técnicos y las nuevas competencias necesarias.

La reformulación de los medios y la revolución digital, además produjo una cantidad de información como nunca antes. La internet se ha vuelto un archivo de datos que supera a la más variada biblioteca e incluye temas “superfluos” (deportes, marcas, etcétera), que no se encontraban en los lugares tradicionales del saber (enciclopedias)

Las fronteras anteriores de cada medio de comunicación han empezado a desdibujarse. En los últimos años se ha acuñado el término Tecnologías de Información y Comunicación (TIC). Con esta sigla, TIC, se engloba al conjunto de medios tradicionales (la prensa, la radio, la televisión, el cine) y a la internet, que es una expresión como medio de las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías.

Las TIC aportan un flujo ininterrumpido de información a través de microondas, satélites, fibra óptica y los múltiples cableados que transmiten datos. Además las TIC cambian los procesos de producción y transmisión de los medios tradicionales.

Los diarios tienen una nueva redacción, atravesada por la electrónica. Desde el tipeo hasta la impresión del diario. La Radio y la Televisión usan programas informáticos para la edición y el tratamiento de imágenes y sonido, así como también en las producciones son cada vez más frecuentes las apariciones de objetos virtuales en las pantallas.

A esto hay que sumarle las especulaciones en torno al futuro de los medios de comunicación. Las expectativas giran en torno a una convergencia que engloba a las redes de distribución, de aparatos terminales receptores múltiples, de contenidos para los distintos medios, de servicios (como los servicios de pago de cable, internet o telecomunicaciones) y de usos; hacen cambiar las estrategias de los grupos., que se resumen en el término de convergencia. La convergencia sería de redes (distribución), terminales (aparatos receptores), servicios (como la televisión por cable, la telefonía, la internet), contenidos (la producción de noticias por ejemplo y la puesta en un diario de papel, sitio web, filmación del periodista, etcétera).

Solo el futuro dirá cuales son los medios actuales que mejor se lleven con las tecnologías y que medios surgirán. Lo que es seguro es que estos tomarán géneros y formas de producción de los anteriores.

Periodistas y Formación


Por Emiliano Delio

La formación del periodista hoy está atravesada por el ámbito académico. Las empresas periodísticas de todo el mundo exigen cada vez más a sus empleados una titulación terciaria o universitaria. Sin embargo, la primera escuela de periodismo se creó en 1904 en la Universidad de Columbia (Estados Unidos), mientras que el periodismo existe desde 1631 con la publicación de La Gazzette (Francia).

Pero no puede pensarse en la historia de la universidad y la educación en general como desvinculada de las transformaciones sociales y culturales. De hecho las primeras universidades funcionaron en el siglo XII, pero eran muy pocos los que podían acceder.

Con la explosión educativa del siglo XX, las universidades se masificaron a través de distintas políticas y prácticamente no quedó disciplina que no fuera tratada en la educación superior. El proceso que comenzó con el iluminismo y los enciclopedistas que buscaban registrar todo el conocimiento humano en sus hojas, se plasmó con una mayor democratización de la educación en el siglo pasado.

En América Latina la primera vinculación que surgió entre periodismo y academia fue en 1940 entre la Universidad Nacional de La Plata y la Asociación de Periodistas de esa ciudad. Los cursos fueron el puntapié inicial para la creación de la Escuela de Periodismo.

Esta dirección fue seguida en el resto del subcontinente: en 1947 en Brasil, la Facultad Cásper Líbero de San Pablo estableció el primer curso formal de grado en Periodismo.
El resto de los países que incorporo la enseñanza oficial fueron Cuba en 1942, México en 1943, Ecuador y Perú en 1945, Venezuela en 1947, Colombia en 1949, Guatemala en 1952, Chile y República Dominicana en 1953, El Salvador en 1954, Nicaragua en 1960, Panamá en 1961, Paraguay en 1965 y Bolivia y Costa Rica en 1968.

Los currículos de estas escuelas focalizaban en las normas y reglas del oficio a través de asignaturas técnico - profesionales, y se buscaba darle al alumno una cultura general con énfasis en las disciplinas humanistas.

Sin embargo, con el surgimiento de la radio y la televisión y el crecimiento en importancia de los medios en la sociedad, se empezaron a incorporar cuestiones que excedían las normas y reglas. La preocupación sobre los efectos de los medios en las audiencias tuvo cada vez más estudiosos. Además se fue vinculando lo comunicacional con las organizaciones, la información, la educación, la cultura, el arte, la publicidad, el entretenimiento, la política o la economía, entre otras.

Así las facultades se encuentran hoy diversificadas y con múltiples enfoques. Los contenidos de las carreras evolucionaron para poner más énfasis en una de las tres áreas citadas a continuación: el de las ciencias humanas con su contextualización sociocultural e histórica, el conocimiento práctico profesional y el comunicacional como ciencia autónoma.

De esta manera la enseñanza se fue alejando de impartir solo los conocimientos indispensables para desempeñarse en una sala de redacción tradicional. Hoy en Argentina, son más de 40 las universidades e institutos que dan formación en periodismo o comunicación social con orientación mediática. El número de alumnos es difícil de precisar, pero solo en la Universidad de Buenos Aires, son más de 10 mil.

Sin embargo, hoy las competencias merecen una actualización por las transformaciones que traen las nuevas tecnologías dentro de los ambientes de trabajo comunicacional. Estas competencias no anulan la necesidad de los anteriores, sino que los complementan.

El periodismo se realiza en un soporte que siempre estuvo mediado por la tecnología. Esta evoluciona con el tiempo y actualmente los medios están atravesados por la revolución informática y comunicacional. Saberes apegados a las normas y reglas del periodismo se tornan escasos en dichos contextos.

viernes, 16 de mayo de 2008

Diario de un periodista free-lance

Por Ana Manfrinatto

Los periodistas free-lance somos una realidad cada vez más común en el escenario profesional. El free-lance puede todo y puede nada a su vez. Explico. Las ventajas de trabajar en esa modalidad son muchas. La primera es que uno hace su cronograma y agenda de acuerdo a sus necesidades pudiendo, por ejemplo, darse algunos lujos como manejarse por la ciudad fuera del horario pico, irse al cine un miércoles a la tarde y comprar el regalo del día de las madres el lunes anterior, con calma, por la mañana, en el Once. Otra ventaja es que el free-lance no tiene un jefe al lado diciéndole que hacer y que no hacer. De última el editor le va a decir por teléfono o mail que prefiere otro enfoque a la nota y listo.

¿Parece un lecho de rosas? Pero tampoco lo es, ya que el free-lance tiene muchos jefes a la vez de uno sólo. Y para mantener la buena relación con esos múltiplos jefes se hace necesario un ejercicio diario de networking: son charlas en MSN, sugerencia de pautas por mail, visitas a la redacción y una pausa para un café siempre que la rutina alucinante de las redacciones permitir que su editor te conceda diez minutos de su tiempo.

Otra desventaja más es el sueldo. Es decir, el no sueldo. Claro, porque el profesional que trabaja en esa modalidad no tiene sueldo fijo y tiene que planearse bien para el peor fantasma de la profesión: hay meses y meses. Porque es un hecho que el free-lance recibe muchísimo más por una nota que el periodista que trabaja en blanco en una redacción. Pero también es un hecho que el free-lance no logra hacer la cantidad de notas que hace los que trabajan fijo. O sea, hay que saber manejar la situación para no cerrar en mes en rojo. Aparte eso hay tener paciencia porque cobrar el trabajo realizado es un periplo sin fin.

La ecuación es así: te llaman y te piden tal nota con tal enfoque para el día X. Pero algunos días antes del día X te llaman desesperados porque el cierre está cerca, y hay problemas, y eso y aquello. Vos te apurás, la hacés y la mandás por mail. Pero sólo va a cobrar después del cierre (que en revistas siempre retrasa y es postergado para el día Z), después de hacer los trámites con la gente del financiero y firmar contratos inmensos por una nota de pocas páginas. Firmado el contrato agarráte porque hasta que el dinero aparezca en tu cuenta en el banco tarda un montón. Una buena idea es tener una plantilla Excel en la computadora con los titulares de los trabajos, la fecha en que fue ordenado, la fecha de entrega y un espacio para poner “pagado” o “en abierto”.

Y ya que estamos hablando de la computadora, no se puede olvidar que el free-lance debe tener y mantener una buena oficina en su casa. Los ítems básicos son una buena computadora, Internet banda ancha, fax, impresora, teléfono, si posible un aparato multifuncional con scanner y copiadora etc. ¿Quién mantiene todos ese arsenal? ¡Vos! Porque sin él no podés trabajar.

¿Trabajar ocho horas día o hacer su propio cronograma? ¿Irse al cine un miércoles a la tarde o hacerlo sabado a la noche? ¿Tener su propia oficina o utilizarse del aparato de la empresa? ¿Hacer planes con el sueldo mensual o buscar más dinero sabiendo de las consecuencias? La verdad que es un cliché, pero ser o no ser un periodista free-lance es una cuestión de gusto y necesidad de cada persona porque, como todo, tiene sus ventajas y desventajas.

Diario de un corresponsal (también free-lance)

Por Ana Manfrinatto

En algunos de mis sueños siempre quise ser una corresponsal y mejor todavía si fuera de guerra… siempre me interesó la bibliografía acerca del asunto, sobretodo de José Hamilton Ribeiro, periodista brasilero a quien yo admiro. El perdió una pierna en Vietnam y en ese momento escribía para una de las mejores revistas de Brasil, la extinta Realidade.

Pero en términos prácticos nunca hice nada para serlo y, a pesar de morirme de ganas de anotarme en el curso de Caecopaz, mi vida y carrera siguieron otros rumbos desde que empezé la facultad de periodismo. Me torné una periodista multimedia. No es que a mi me guste el término, pero ejercí diversas actividades dentro de la profesión (trabajé en televisión, revista, Internet, como agente de prensa y con comunicación corporativa), siempre escribiendo.

Un día decidí vivir en Argentina y sin darme cuenta era corresponsal. No de guerra pero aún así corresponsal. Sentí en la piel que lo que era ser un periodista multimedia y me di cuenta de que yo no era una periodista multimedia pero tendría que serlo para sobrevivir como corresponsal free-lance. Claro, porque uno muchas veces está acostumbrado a actuar en su nicho de mercado (revista, sitio, diario, televisión) y especializarse en eso.

Pero cuando sale de su país y está dispuesto a trabajar, se da cuenta de que está lejos, sólo y que tiene que crear su propio nicho en el mercado además de adaptarse a nuevas tecnologías y habilidades. Fue así que un día, en una charla informal en MSN con un ex-jefe, me pidieron que enviase en un plazo de 3 días una nota para el noticiero de un canal de aire de Brasil. Yo que siempre trabajé con un cuaderno, una birome, un grabador y una computadora tuve que asesorarme con amigos y, en tiempo record, redactar, presentar, producir y enviar el material por Internet. Así empezé a trabajar en la televisión y a entender un poquito más acerca de cámaras de video, de programas de edición, de formatos de archivo, de NTSC, PAL y FTP.

Ni hablar de la laptop, ítem esencial en la mochila del que se aventura a hacer periodismo fuera de casa. Sobretodo en mi caso, que escribía desde Argentina para Brasil. La razón es sencilla: además de necesitar mi computadora personal para irme a todos lados tuve que comprarla en Brasil para tener el teclado con todos los acentos en mi idioma. Ya que antes de la laptop tenía un archivo Word en mi escritorio con los acentos y los pegaba un por vez en cada palabra de mis textos. Un suplicio.

La laptop es apenas el primer aparato de muchos que están por venir. Claro, porque zafás sacando fotos para Internet con su camarita de viajes de 3.2 megapixels hasta que una revista te pide fotos, necesitás más resolución y querés comprar una cámara mejor. Así como la cámara de video, ya que a veces el corresponsal hace tantas notas por mes que vale más la pena invertir en ese equipo caro que alquilarla siempre.

Si el free-lance tiene una oficia en su casa el corresponsal free-lance tiene que tener una oficina portátil en la mochila. Mas allá de los equipos tiene que aprender otros oficios como el manejo de cámara, la fotografía, edición etc. para atender a la demanda de esos tiempos que camina con la globalización y la convergencia mediatica. Concordando o no con esa teoría uno tiene que adaptarse al periodismo del siglo XXI, no hay otra.

Diario de un periodista desempleado

Por Ana Manfrinatto

A nadie le gusta estar desempleado. A un periodista tampoco. Pero en esa profesión existe una ventaja: podés hacer trabajos free-lance mientras buscás otro empleo fijo. Además de no quedarte sin dinero no tenés que ponerte la camiseta de "perdedor". Claro, porque en una mesa de bar las cosas son amenizadas cuando decís “estoy haciendo free-lance” y no “estoy desempleado”. Es como que más aceptado socialmente.

Eso si estás en un grupo de periodistas, fotógrafos, publicistas… Porque si vas al casamiento de un amigo que trabaja en el banco muy probablemente la gente no va a entender los que hacés si decís “estoy haciendo free-lance”.

La familia muchas veces no comprende. Para las abuelas, por ejemplo, no es muy comprensible que nieto trabaje haciendo trabajo temporal. Ni tampoco para los padres de periodistas que tienen sus 20, 30 anos es comprensible que el hijo sea free-lance. Ni tampoco que trabaje en negro, como es la realidad masiva de la profesión (por lo menos en Brasil).
La verdad es que las abuelas y padres están en lo cierto cuando no comprenden el porque del pariente periodista que trabaja en una empresa de comunicación y tiene que proveerle una factura fiscal como persona jurídica. Sin derecho a vacaciones remuneradas, aguinaldo y demás beneficios. Quizás el escenario cambie cuando los compañeros de profesión comprendan que son obreros - de la información, pero trabajadores como cualquier otros - y se organicen y vayan por mejores condiciones.

jueves, 14 de febrero de 2008

Información y propaganda

Por Andrea Lobos

En una entrevista que se le realizó a propósito de la salida de su libro “Propaganda K”, María O´ Donell afirmó que la diferencia entre la información y la propaganda es que “la propaganda es parcial y busca influir sobre los ciudadanos en favor de un candidato o de una idea determinada” y agregó “ todos los políticos hacen propaganda, el problema se plantea cuando la propaganda se financia con fondos del Estado, porque significa una ventaja para quien ejerce el poder sobre sus competidores, alienta la corrupción cuando no existen normas que regulen el reparto de la publicidad oficial y además se presta para la cooptación de medios y periodistas que dejan de hacer su trabajo a cambio de los avisos del Estado”.

Según O´Donell todos los políticos hacen propaganda, el problema es cuando ésta se hace con fondos del Estado, y además se utiliza para presionar tanto a periodistas como a los medios. Si los periodistas y los medios no son complacientes con el gobierno, se les retira la publicidad oficial. Esta medida es sumamente perjudicial para aquellos diarios, canales de Tv y radios que se sostienen con estos fondos.

La definición que da la periodista entre información y propaganda deja clara la diferencia de propósitos que cada una tiene. La propaganda busca influenciar, ya sea a favor de una idea, de un candidato, de una acción de gobierno. En cambio la información no tiene como objetivo influenciar, sino dar a conocer, hacer visibles situaciones, ideas que permanecen desconocidas para la mayoría de los ciudadanos.

Ahora bien, cómo diferenciar la información de la propaganda. Por ejemplo, se sabe que todos los gobiernos dan a conocer las obras de su gestión, para eso contratan espacios en radio, TV, diarios, donde se muestran a presidentes cortando cintas de inauguración, escuelas que se construyen, etc. etc. Estas propagandas son claramente identificables, no hay dudas de que el gobierno quiere “vendernos” algo. El problema surge cuando no es posible darse cuenta a simple vista. Cuando algo que es propaganda se da a conocer como simple información.

Uno podría decir que esto pasa todo el tiempo. Basta con mirar la sección de política y economía de los diarios, donde muchas veces se leen noticias que se publican sin la menor visión crítica. La prensa cae con frecuencia en las redes de los políticos que aprovechan la necesidad de información que tiene los periodistas, para dar a conocer su propia versión de los hechos.

Entonces cuando buscamos en el diario alguna palabra que tenga una mirada crítica sobre los hechos, que no reproduzca la palabra hegemónica ,sólo encontramos notas escritas con una prolijidad exasperante. Ni hablar de los noticieros televisivos que muchas veces se compartan como verdaderos órganos de prensa del gobierno de turno.

Jorge Halperín cuenta en Noticias del poder lo que sucedió en el diario El País de España, con la publicación del diario del día del atentado en Atocha. El editor del diario habló con José María Aznar, y éste le dijo que el autor del atentado había sido la ETA. En la edición de ese día se publicó en tapa esa información. El editor no dudó de la palabra de Aznar ¿cómo dudar del primer ministro? La cuestión es que el periodista cayó en las redes del político que estaba en campaña, y necesitaba salir airoso de esa situación. En este caso sin quererlo había abandonado el campo de la información para pasar al de la propaganda.

Informar es dar a conocer todas las facetas de un hecho, es darle la voz a todos los protagonistas del acontecimiento. Para eso hay que consultar todas las fuentes que sean posibles. Cuando eso no pasa, se está reproduciendo sólo un discurso, el discurso del poderoso, y ya no se está informando, sino tratando de influir en la mirada que se pueda tener de ese acontecimiento.

Por supuesto que existe una distancia entre la propaganda de los gobiernos peronistas de la década del ´40 y la propaganda de la actualidad. Tecnología mediante los mecanismos discursivos han adquirido una sutileza que tal vez en otros tiempos no habían tenido.

Tal vez a los lectores, televidentes, les cueste discernir donde empieza una y termina la otra, pero los periodistas sí saben lo que están haciendo, (o por lo menos deberían) y tienen la responsabilidad de chequear cada una de las fuentes.

jueves, 7 de febrero de 2008

Leonardo Villafañe y el periodismo digital



Leonardo Villafañe, editor de elcronista.com, explicó las diferencias y coincidencias entre un diario digital y el impreso. Y su evolución: “Hay una etapa de transformación en la que todavía no le hemos encontrado la vuelta hacia donde vamos yendo. La aplicación de las nuevas tecnologías hace que uno improvise en el momento. Somos como los conejitos de india de algo que se está pariendo, que es un nuevo modelo de trabajo para el periodista”

Sobre los nuevos conocimientos que se les exigen a los profesionales que se incorporan a una redacción de un diario (o su versión) digital destacó: “Antes se exigía más el escribir, chequear las fuentes, ser bueno investigando, titulando, etcétera; pero ahora a los chicos que están entrando en los sitios se les pide además que sepan cortar audio y video”

“Una de las cuestiones que agregan las redacciones web es la reunión de distintos oficios; lo cual es comparable con los inicios de lo que sucedió con la manufactura capitalista. Se pasó de distintos oficios artesanales a estar todos reunidos bajo un mismo techo. Internet, usándolo como metáfora, de alguna manera lo recrea. Vos te encontrás en la redacción con tipos que vienen del diseño, de la programación, del periodismo, del audio, de la fotografía. Si bien en el diario en el papel se da algo parecido, la persona que está allí ya viene con una historia dentro del periodismo. En internet la necesidad de laburar en equipo es fundamental. Cuando yo empecé, había que charlarlo todo. Además estaba el programador”

Sin embargo Villafañe afirmó que la edición digital de El Cronista nació como una sección más, ya que sus trabajos anteriores fueron en las redacciones de las versiones en papel; así como también el editor general, Walter Brown. “Nosotros encaramos la edición del sitio como muchos criterios que provienen del papel”

“La interacción con la redacción es buena, aunque mucho menor de lo que quisiéramos. Cuando el cronista se puso on line (en su segunda época) estábamos físicamente juntos. Habíamos arrancado con la idea de tener un redactor (de la versión digital) en cada una de las secciones, sentado junto con los demás de finanzas, economía o política. La idea era no solo que se produjera una interacción, sino que nosotros lo usábamos como un espía, el cual consultaba la posibilidad de publicarlo en la edición on line, si no era una primicia de este periodista reservada para el día de mañana”

El equipo de redacción de elcronista.com es hoy de 12 personas, de las cuales hay dos especializados en audio y video. “Se dedican a filmar a los periodistas de la redacción que cuentan sobre las noticias.”

La presión de las empresas periodísticas

Por Andrea Lobos

En el prólogo de Operación Masacre, Rodolfo Walsh escribe:

"Esta es la historia que escribo en caliente y de un tirón, para que no me ganen de mano, pero que después se me va arrugando día a día en un bolsillo porque la paseo por todo Buenos Aires y nadie me la quiere publicar, y casi ni enterarse. Es que uno llega a creer en las novelas policiales que ha leído o ha escrito, y piensa que una historia así, con un muerto que habla, se le van a pelear en las redacciones, piensa que está corriendo una carrera contra el tiempo, que en cualquier momento un diario grande va a mandar una docena de reporteros y fotógrafos como en las películas. En cambio se encuentra con un multitudinario esquive de bulto".

En Operación Masacre se narra la otra historia de los fusilamientos de José León Suárez en 1956. Pero no es sobre estos hechos de lo que me interesa hablar. Me interesa detenerme en la observación que hace Walsh sobre los diarios.

Ningún “diario grande” quería publicar la historia del “fusilado que vive”, Walsh se siente decepcionado porque él creía que se iban a disputar la publicación de la nota, pero eso no pasa, por el contrario, “esquivan el bulto”.

Es decir, existía un conflicto de intereses entre las empresas y el periodista, el motivo de ese choque tenía que ver con la historia que se proponía publicar. Una historia que traería demasiados problemas con el poder.

Los periodistas trabajan con su intelecto, elaboran ideas que plasman en notas periodísticas que luego publican en los medios. Para los medios las noticias son el insumo necesario para que el negocio funcione. Más allá de la búsqueda de la verdad, de los ideales, lo cierto es que un diario, un canal de televisión, una radio, es una empresa que busca un rédito económico.

Estos intereses económicos no coinciden con los intereses de aquellos periodistas que creen , con cierto idealismo, que su trabajo es monitorear los actos gubernamentales o dar a conocer “la verdad”. Por lo tanto el periodista padece dos presiones: por un lado el sistema político y por otro la propia empresa para la cual trabaja.

El periodista que trabaja dentro de un medio, lo hace para una empresa que cuida sus intereses económicos, por lo tanto no puede escribir notas, o pretender que se le publiquen investigaciones, que contenga información que de alguna manera perjudique a esos intereses.

Por ejemplo en la película Good night and good luck, citada en el trabajo anterior, el conflicto no es sólo con el poder político, también hay enfrentamiento con la empresa periodística, en este caso con la CBS, una de las grandes cadenas de la televisión estadounidense. Los anunciantes amenazan con retirar la inversión publicitaria si el periodista persiste en las denuncias contra el macartismo. Ante está presión la CBS cede y cambia el lugar del programa dentro de la grilla, de un ocupar un espacio prime time, pasa a los domingos a la tarde. Esto que sucede en la ficción de un film pasa todo el tiempo en la realidad.

Con el paso de los años , los periodistas han aprendido a manejarse entre el sistema político y la empresa, es decir han desarrollado diferentes estrategias de negociación. Los nuevos periodistas saben que deben y tienen que resignar algunas cosas para entrar a trabajar en el sistema de medios, por ejemplo su independencia.

Independencia que muchas veces se ve afectada por las mismas rutinas periodísticas. Los periodistas tienen la obligación de salir a buscar la nota “ya”, de obtener testimonios rápidamente, no importa quién hable, ni lo qué diga, lo que importa es terminar de escribir la nota para llegar al cierre y ganarle al otro medio. Es así como muchas veces se da información que no está lo suficientemente revisada y se dan noticias que no responden a la “verdad”. En otras palabras no hay investigación y si la hay es muy poca. Este hecho resulta sumamente grave, ya que la falta de investigación hace que los periodistas prejuzguen y presenten los hechos desde una mirada hegemónica.

A veces me pregunto que pasaría con Rodolfo Walsh hoy, si tendría un lugar dentro de este periodismo de las nuevas tecnologías y globalizado. Tengo una respuesta pero no es demasiado optimista.

En el fragmento del prólogo citado se deja claro que la empresa periodística no quiere problemas con el sistema político y que no está dispuesta a resignar esa tranquilidad por la publicación de “otra verdad”.

En suma, el problema no es que un medio sea comercial, el problema es que lo comercial se anteponga a otros valores, que se convierta en aliado del sistema político. Entonces tendríamos medios complacientes, con noticias esperables, que no discuten nada. Y si hay algo que caracteriza a un medio periodístico, sobretodo al diario, es la posibilidad de presentarnos otras visiones, las que nos gustan y las que no nos gustan, para poder pensar y analizar, la realidad que nos rodea.

jueves, 31 de enero de 2008

El periodista ante los factores de poder

Por Andrea Lobos

Esta es una serie de tres ensayos que tratarán sobre la relación del periodista con los factores de poder. En la primera entrega trabajaré sobre el vínculo entre el periodismo y el sistema político, en la segunda sobre la presión de las empresas y en la última entrega sobre la frontera entre la información y la propaganda.

El periodismo y el sistema político (Ensayo I )

En el film, Good night and good luck, dirigido por George Clooney, se narra la historia del periodista televisivo, Edward R. Murrow, quien conduce el programa “See it Now”, en él comenta los hechos más importantes del día (generalmente son hechos que provocan controversia) lo hace de manera directa y sin hacer concesiones.

La acción transcurre en 1953, los periodistas de “See it Now” creen que la televisión no es sólo un medio de entretenimiento sino también un medio desde el cual se puede construir opinión y además actuar como fiscalizador del poder. Es por eso que se arriesgan a contar una historia que cuestiona y desafía al senador Mc Carthy.

En el film se muestra las presiones que el sistema político ejerce sobre el periodista y sobre la empresa, para que no se den a conocer hechos que perjudiquen la gestión de gobierno y en consecuencia atenten contra el orden social establecido.

Lo que tiene de interesante la película es que muestra como el periodismo puede erosionar al poder político hasta no dejarle otra salida que reconocer lo que se está haciendo mal. Por supuesto no todo es color de rosas, porque si bien el programa logra hacer visible algo que todos saben y que pocos se animan a denunciar, al final triunfa el poder. Pero lo cierto es que los periodistas hacen lo que sus convicciones le indican que deben hacer.

Mucho tiempo después las cosas cambiaron y no cambiaron tanto. Cambiaron porque hoy un noticiero televisivo de una gran cadena no se arriesgaría a desafiar de ese modo al sistema político. Ya no existe la idea romántica del periodista que lucha por la verdad. La publicidad tiene la última palabra. No cambiaron porque todavía el sistema político persigue o intenta censurar a aquellos medios y periodistas que muestra otra versión de los hechos.

Lo cierto que las relaciones entre los periodistas y el sistema político son conflictivas. Por un lado el sistema político necesita de los periodistas, por otro el periodista necesita del sistema político en tanto que fuente de información. Unos y otros desarrollan estrategias que les permiten obtener lo que quieren: los políticos publicidad de sus actos, los periodistas, noticias.

La capacidad que tienen los medios de difundir ciertas “verdades” es lo que el sistema político desea controlar o censurar en el peor de los casos. Tienen la creencia, por otro lado no tan equivocada, que si influyen o “presionan” al periodismo o al periodista podrán obtener consenso social para llevar adelante sus políticas. Esta creencia se vuelve necesidad cuando se trata de implementar políticas antipopulares o de encubrir la corrupción del gobierno. Esto es lo que se muestra en el film, y en este sentido resulta interesante para reflexionar no sólo sobre lo que pasó sino también sobre lo que pasa en la actualidad.

Con frecuencia se ha escuchado decir que el periodismo es el cuarto poder. Pero lo cierto es que el periodismo no tiene poder para sancionar al poder legislativo, judicial o ejecutivo. (Tampoco le cabe esa función) A lo sumo puede denunciar, y hacer que los lectores formen opinión. Esta opinión es la que los políticos necesitan que sean favorable.

Que los gobiernos autoritarios presionen a la prensa no es novedad, lo que sí puede sorprender y preocupar, es la presión sobre el periodismo en tiempos de democracia. Esta presión puede ejercerse a través de la censura directa, mucho menos habitual, o la censura indirecta. La forma de censura indirecta más frecuente es el control de la publicidad oficial. El caso más cercano que tenemos es el diario del Río Negro que el año pasado obtuvo un fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en el que se obliga al gobierno de la provincia de Neuquen a cesar en su accionar.

En el año 2005 el FOPEA realizó una encuesta entre 400 periodistas. Una de las preguntas era ¿Recibió usted, o su jefe, alguna llamada o acciones coercitivas desde algún funcionario público? Un 45,4 % de los encuestados respondió afirmativamente, y ante el pedido de una definición sobre cómo ve el periodismo argentino hoy, el 55, 7 % consideró al periodismo condicionado por el poder.

Estos datos resultan interesantes sobre todo para pensar el lugar del periodismo en nuestra sociedad, el lugar que ocupan dentro del sistema político y también de qué manera desarrolla su trabajo el periodista, si puede hacerlo sin presiones y sin condicionamientos. Deberíamos pensar si eso es posible en el actual sistema de medios, teniendo en cuenta que hoy los diarios, los canales de televisión, las radios no son sólo medios de comunicación sino también empresas capitalistas.

En este sentido la película de George Clooney también permite reflexionar sobre la relación entre el periodista y la empresa en la cual trabaja. Éste será el tema de la próxima entrega.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Ensayo sobre Sasturain


Año 1985. Primavera alfonsinista. En el kiosco de revistas una grata novedad “Fierro Historietas para sobrevivientes”. Grandes ilustraciones, monstruos de la historieta, info de la buena y mucho talento de acá y de allá.

No tardé en convertirme en fan, espiando desde el bondi las nuevas tapas cada vez que un nuevo número ganaba la calle, juntando el austral con cuarenta y sentándome en alguna plaza a disfrutar a Pratt, Manara, Breccia, Fontanarrosa, el subtemento óxido, el tomi, Nine y muchos más.

Al mando de esa nave había un tipo con un apellido vasco -casi armenio- Juan Sasturain. Fueron años felices, mes a mes la revista aseguraba adrenalina. Historietas por capítulos, suplementos y de vez en cuando un número extra con montones de material y de yapa un poster que por lo general “buscaba pared”.

La híper la dejó golpeada y creo que fue para la época de la revolución productiva y el salariazo que dejó de salir.

Años después me topé con un título “Manual de perdedores” y yo que venía con un par de goleadas en contra me pregunté quién había escrito eso. Era Juan. Lo compré inmediatamente y lo leí casi de corrido. Salí a buscar más y me encontré con Zenitram, Los Sentidos del Agua y La mujer ducha, libros que he vuelto a leer varias veces.

No soy crítico literario ni nada parecido pero por el placer que me causaron no dudo en recomendarlos, si tienen la oportunidad, léanlo, se van a encontrar con historias fantásticas y muy bien contadas, tocando incluso temas como la violencia de los setenta sin perder el humor pero con cuidado y respeto, cosa muy rara de leer hasta hoy.
Por Emiliano Chrestia, colaborador de Mirada Periodística

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Confira entrevista exclusiva de Juan Sasturain al blog Mirada Periodística

Instantáneas de Juan Sasturain


Un hombre de palabra

Juan Sasturain fue el quinto invitado de los encuentros organizados por el Seminario. El escritor desplegó sus reflexiones sobre diferentes temas: el trabajo periodístico, su ingreso en los medios, su relación con ellos y por supuesto no quedó afuera su rol de conductor de TV.

Juan Sasturain comenzó diciendo que no era periodista, que le gustaba escribir y que por eso ingresó en los medios. “No soy periodista. He trabajado muchísimo tiempo en los medios. No estudié periodismo, nunca he tenido vocación periodística, pero sí de laburar en los medios gráficos. Mi vocación siempre fue escribir y en este país para escribir no hay muchas opciones. Si uno quiere ganarse la vida haciendo lo que le gusta y más o menos sabe hacer. Una de de las formas es trabajar en los medios gráficos. Si vos trabajas en los medios gráficos, te asocias a UTPBA, y por lo tanto te convertís en periodista. ¿Y que otra cosa sos si laburas en un diario: sos periodista.” Dijo el escritor con total honestidad. Pero también dejó claro que sentía un profundo respeto y admiración por sus colegas periodistas, con quienes comparten el trabajo en la redacción.

Sus comienzos pueden situarse en 1971, año en el que comienza a colaborar para el suplemento de cultura del diario Clarín. Bajo las directivas de Osvaldo Bayer, Sasturain escribe su primera reseña literaria. “Me dieron un libro para comentar, un libro de Pier Paolo Pasolini, El sueño de una cosa. Me mande una crítica buenísima, cité a todos los que había estudiado, me había recibido hacía un año. Estaba bien, pero en el fondo no había entendido nada, más allá de que tenía conocimientos teóricos, yo no sabía donde estaba parado Pasolini”.

Sasturain trabajó con Timerman, Juan Gelman, Tomás Eloy Martínez, Osvaldo Soriano, Aníbal Ford, y otros periodistas que con el tiempo obtendrían el reconocimiento del campo literario y académico en algunos casos. También tuvo la posibilidad de desarrollar su oficio de periodista en medios que marcaron una época y que de alguna manera modificaron los modos de pensar el periodismo. Pero esta situación no lo vuelve nostálgico, por el contrario, toma distancia, una distancia que le permite no idealizar aquellos años. “Yo no idealizaría aquellos suplementos, no eran demasiados homogéneos. El de La Opinión era muy bueno. La crítica de libros no la tenía en el suplemento cultural sino que la iba diseminando a lo largo de la semana, entonces el suple cultural era un suplemento temático más fuerte.


Un pasante veterano

Sasturain reconoció su ingreso “tardío” en los medios. Si bien tenía experiencia en revistas. El trabajo de cierra de una revista mensual o semanal no tiene el mismo ritmo de un diario. “Yo recién empecé a laburar adentro de un diario y a cerrar todos los días a los 50 años. Yo trabajaba en Página 12 desde que empezó. Hace 20 años atrás. Pero hace 10 años, no para sustituir a Soriano, que había muerto, pero algo de eso había, necesitaban a alguien que escribiera y me incorporaron. Soy como un pasante veterano, un jubilado pasante. Tuve que aprender a cerrar a los 50 años”.

También reconoció que su trabajo en el periodismo le permitió llegar al libro. En este sentido afirmo que “Somos una generación que trabajamos mucho en los medios. Soriano, Fontanarrosa son impensables fuera de los medios. Son escritores que llegaron al libro pero no necesariamente empezaron por el libro”.

Sobre la televisión

“En la televisión ni antes, ni ahora, ni nunca, la cultura tuvo demasiado espacio” dijo Sasturian, cuando se le preguntó sobre su ingreso a la televisión.

Sasturain define “Ver para leer” el programa que se emite por TELEFE los domingos a las 12 de la noche como “una especie de vacuna contra la fobia al libro. El programa esta dirigido a la gente no que lee”.

Para el escritor la misión del programa es transmitir el placer de la lectura, es desde ahí que se construye el programa.

De límites e ideologías

Sasturain termino la charla hablando sobre los límites que alguien que trabaja en los medios tiene. “Cada uno en los medios tiene sus propios límites o no tiene ninguno. Hay ciertas cosas que no hago: Con Atlántida no laburo, a Grondona no voy. Con los cómplices de la dictadura no voy”.


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lunes, 26 de noviembre de 2007

Glosário del business televisivo

Rating: Es el porcentaje de personas de personas u hogares expuestos a un programa de tv o radio. Se segmenta según el target. Un punto de rating equivale al 1% del target.

Impactos o contactos: Es la suma de todos los comerciales a los que un grupo objetivo estuvo expuesto durante un periodo de tiempo una semana o un mes.

Alcance o cobertura: Universo total de personas a las cuales se dirige un mensaje y son contactadas por lo menos una vez. PBR / frecuencia.

Frecuencia: Es el numero de veces promedio que ese mensaje se entrega en un lapso de tiempo. PBR / cobertura.

Audiencia objetivo: Perfil del target que resulta de interés contactar con el mensaje.

Universo objetivo: Es la cuantificación de la audiencia objetivo.

Cobertura maxima potencial: Es el porcentaje máximo de penetración que se puede lograr a través de un sistema de comunicación.

Cobertura neta: Numero de personas que tuvieron oportunidad de estar expuestas a por lo menos una de las diversas incersiones que integran una pauta dividida por el total de personas correspondientes del total de la población especifica.

Cobertura neta total: se calcula y elevado a porciento la cobertura máxima x por la cobertura neta, dividido por 100.

Punto bruto de rating: Es la suma de todos los ratings alcanzados en un plan de medios y representa los impactos de una pauta expresados en porciento del universo.

Numero de contactos totales: Es la cantidad acumulada de contactos alcanzados por el mensaje a través de una pauta determinada.

Audiencia neta: Es el numero de contactos alcanzados por lo menos una sola vez.

Costo por punto de rating: Se utiliza como factor de costo en relación con el alcance de una pauta sobre atrás o de un programa sobre otros.

Circulación neta paga: Total de ejemplares vendidos. Se obtiene del IVC.

Circulación bruta: Total de ejemplares distribuidos menos la devolución.

Readership: Es el total de personas que leen una publicación y tiene relación con el tiempo de lectura.

Sistema Vals: Sistema de segmentación de clientes, basado en las características del estilo de vida en las personas. Se busca el que, quien, donde, como, porque del target.
Dicho sistema se obtiene a través de un cuestionario que arroja una clasificación de 8 topologías.

Actuales: Son exitosos, sofisticados, activos. Se hacen cargo. Personas con autoestima alta y recursos abundantes. Están interesados en crecer y buscan desarrollar, explorar y expresarse en una variedad de maneras. Siguen en búsqueda de desafíos.

Satisfechos: gente madura, satisfecha, reflexivos, valoran el orden, el conocimiento y la responsabilidad. Tienen ocupaciones profesionales. Sus act. Placenteras tienden a centrarse en el hogar. Valoran los productos que compran.

Buscadores de metas: Tienen carreras exitosas son personas orientadas al trabajo duro. Les gusta sentir el control de sus vidas. Están comprometidos con el trabajo y la familia. Gustan de productos de prestigio y servicios que hayan demostrado éxito entre sus pares.

Experimentadores: Son jóvenes, vitales, entusiastas, impulsivos y rebeldes. Buscan lo variado y lo excitante, saborean lo nuevo, lo chocante y el riesgo. Gastan parte de sus ingresos en ropa, comidas rápidas, música, películas y videos.

Creyentes: Son conservadores, basados en códigos tradicionales establecidos: flia, iglesia, comunidad y nación. Favorecen el consumo de productos de su país y marcas tradicionales.

Strivers: Buscan motivación, y buscan un lugar seguro en la vida. Inseguros de si mismo y sencillos en sus ingresos. Son impulsivos y se aburren fácilmente. Emulan a quienes tienen posesiones muy impresionantes, pero lo que ellos desearían tener a menudo lejos de su alcance.

Hacedores: Gente de habilidades constructivas y valoran la autosuficiencia. Viven en el tradicional contexto de la familia. Tienen habilidades, ingresos y energía para llevar a cabo estos proyectos en forma exitosa. No se impresionan por las posesiones materiales.

Strugglers: Según ellos, la vida es dura. Son pobres, mal educados, con pocas habilidades, sin grandes valores sociales. Se preocupan por su vejez y su salud. Son consumidores cautos y representan un mercado muy modesto, pero son leales a sus marcas favoritas.

Stas: mide la oportunidad de compra de la marca. Se realiza una investigación de fuente única que permite medir la fortaleza de la publicidad a corto plazo. La publicidad tiene éxito solamente cuando influye en el comportamiento de compra del consumidor. La publicidad eficaz a corto plazo es: la publicidad vista por un consumidor justo en un momento antes de comprar una marca (periodo de 7 días) y que ha sido influenciado en la elección de dicha marca.

La investigación de fuente única: determina la recepción de la publicidad en cada hogar para determinadas marcas específicas y las relaciona con las compras de esas marcas realizadas por el mismo hogar poco después de la publicidad

Televisión abierta: Se logra informar y permanencia en el consumidor potencial. Se caracteriza por brindar información y entretenimiento, además posee color, sonido y permanencia. Y su desventaja es que tiene una mayor frecuencia, su costo y el uso del zapping, necesita complementación. La elección del programa de se realiza a través de las caract. cualitativas de nuestra audiencia objetivo. El rating en la pauta es importante con respecto a la planificación.

Cable: La participación de la tv por cable en el encendido es aprox del 25%. El porcentaje esta segmentado en relación al tipo de señal. (En capital y gran Bs As.) Sus géneros mas importantes son: El cine, las series y el deporte.

Fuente: Tesis de publicación de medios publicada en el portal RRPPNet.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Los periodistas hoy


¿Qué significa hoy ser periodista? Esta pregunta no tiene una única respuesta, tampoco la respuesta es simple. El trabajo del periodista está condicionado por el contexto social, político y económico en el que vive. Históricamente su trabajo siempre estuvo ligado a la difusión de conflictos políticos, luchas de poder, de intereses económicos y a todos aquellos acontecimientos que tienen lugar en el propio país y en el extranjero.

En el siglo XIX la profesión del periodista no se había configurado como tal, quienes escribían en los periódicos vivían de otras actividades. Había abogados o funcionarios públicos, profesores e incluso militares. Estas características de los periodistas hacía que los diarios fuesen espacios utilizados para expresar intereses que preocupaban de manera personal a quienes escribían en ellos. Tenían como objetivos ilustrar al ciudadano, como también denunciar las acciones de gobierno poco claras, defender la libertad de expresión.

De acuerdo a esta descripción podríamos preguntar ¿Qué significaba ser periodista en el siglo XIX? Podríamos contestar: un periodista era alguien que denunciaba los negociados políticos, que difundía nuevas ideas, que se enfrentaba al poder, que pretendía a través de sus escritos educar a los ciudadanos.

Pero esta era la situación del periodismo en el siglo XIX. ¿Qué pasa dos siglos después? Según el FOPEA (Foro de Periodismo Argentino), “el periodismo argentino está hoy en un momento crítico”. Y señalan como características negativas “la ausencia de un consenso sobre postulados éticos y de calidad en el interior de la profesión periodística, la difícil situación económica que viven los medios de comunicación, y la desaparición de muchos de estos” que lleva a la “precarización laboral de los periodistas y limita la autonomía de su ejercicio profesional, tanto por presiones políticas como económicas”.

También considera que la relación del periodismo como su audiencia se encuentra en crisis. El FOPEA señala que esta crisis se expresa en la “disminución de la lectura y del crecimiento del info-entretenimiento”. En consecuencia la producción de contenidos no recibe un tratamiento exigente por parte del periodista. En este sentido el FOPEA menciona algunos estándares profesionales que deberían ser discutidos. Por ejemplo el uso del off the record, “la búsqueda de fuentes alternativas, el mal uso del lenguaje, la editorialización extrema sin sustento informativo, la intromisión en la vida privada de las personas, la búsqueda de información por métodos ilegales o la exclusión de temas de relevancia pública de la agenda de los medios”.

En el año 2005 el FOPEA realizó una encuesta entre 400 periodistas con la idea de conocer los problemas que los afectaban. A la pregunta ¿Cuáles son los principales problemas de los periodistas argentinos en el ejercicio de su profesión? El 52,8 % contestó que el mayor problema era la dependencia de la publicidad oficial, 47.5% la falta de profesionalización de los periodistas, 35.1% el nivel salarial de los periodistas, 34.0% la dependencia de la publicidad privada, 26.2% temor a perder el trabajo, 26.2% las presiones políticas. Un 58% se mostró a favor de la existencia de un código de ética, un 55, 8 % definió al periodismo argentino como condicionado por las fuentes. Un 90.1% de los periodistas encuestados coincidió en que los periodistas deberían tener formación académica., sin embargo sólo el 5,0 % consideró que es adecuada la formación que reciben los estudiantes de periodismo. Cómo se ve la situación del periodista y del campo profesional periodístico presenta hoy varias cuestiones que requieren ser discutidas.

Nuevas tecnologías y periodismo

El periodismo también se ve modificado por el avance de las nuevas tecnologías. La empresa periodística y los periodistas, han modificado sus procesos de producción con la utilización de las nuevas tecnologías. Los interrogantes que surgen son ¿En qué medida se modificaran las rutinas periodísticas? ¿Qué lugar ocupará el periodista? ¿Los contenidos se verán afectados por la incidencia de la nuevas tecnologías?.

Un dato interesante, en la encuesta realizada por el FOPEA sólo un 39 % de los encuestados manifestó que dentro de diez años el periodismo estaría mejor. Si pensamos que estamos viviendo en un mundo donde información es lo que sobra, que la existencia de las nuevas tecnologías informáticas hace posible que millones de personas puedan conocer los mismos acontecimientos en el mismo momento, este número llama la atención, no expresa el mismo optimismo que expresan otros.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Daniel Santáchita, un "arrepentido"


"Me presento como un arrepentido"

Daniel Santáchita se presentó como un periodista “arrepentido” en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA en la mañana del 16 de noviembre. El ex conductor en radio Mitre, Continental, FM 100, La Red y Canal 9, entre otros medios, basó su descripción en que no era conciente de la función del periodista en los medios para la sociedad. “Yo hablé a favor de la privatización de los ferrocarriles (que ocurrió en 1992), pero no comprendía, no lo hacía para beneficiarme económicamente. Al comprender, uno puede beneficiarse”.

“Sin la fuente no hay noticia. Pero hay que saber leerla. No hay que reproducirla simplemente. Además, el condicionamiento de muchos periodistas no siempre pasa por la sugerencia (del medio) o el regalo (de la fuente) sino que pasa por un grueso sobre (lleno de billetes)”.

Santáchita, cuando ingresó a la profesión se planteó “que tenía para transmitir”. “Yo venía de San Pedro, una ciudad de 50 mil habitantes de la provincia de Buenos Aires y preferí trabajar, desde los 16, en la radio, antes que ir a cargar bolsas de los silos al puerto del pueblo”.

“En el camino profesional está la esperanza de cambiar las cosas y a su vez está el camino de beneficiarse personalmente”. Resaltó que es importante tener en claro cual es la política de los medios: “los slogans son periodismo independiente, objetividad. Y uno compra. Pero luego te enterás que es todo lo contrario”


"Como los ferrocarriles funcionaban cada vez peor, que hacer, que los privaticen"

“Lo peor que te puede pasar es que no entiendas que es lo que pasa en la profesión. En los 90 los ferrocarriles funcionaban mal y había todo un escenario social que acompañaba eso”. Luego describió como se hacían las notas en esa época, yendo a una estación con en cámara en mano se mostraba el mal servicio de transporte y los sufridos pasajeros que lo padecían. “El periodismo hacía circular fuentes interesadas. Y uno fue funcional a ellos”. El periodista dejaba traslucir las soluciones a través del abordaje de las notas: “Como los ferrocarriles funcionaban cada vez peor, que hacer, que los privaticen”.

Pero Santáchita no dejó de seguir preguntándose, desde que ingresó a la profesión “la función de lo que yo hacía en los medios”. A veces no había que hacerle ciertas preguntas al directivo de una empresa, no caía siempre bien entre la gerencia. Y un día dio el portazo: “me había tomado vacaciones por 15 días, que luego se transformaron en 2 meses. Ya había tomado la decisión de no volver”.

Santáchita explicó que el podría haber optado por conformarse, haciendo un trabajo sosegado y habitual; a la espera de la jubilación. “Por suerte tenía la idea de decir cosas y tomé el camino universitario”. Su conversión del mundo de los medios al de las universidades lo gratificó, aunque no económicamente. Y es hasta hoy docente en la escuela radiofónica Eter, en la Universidad de La Plata y en la de Palermo.

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jueves, 15 de noviembre de 2007

Daniel dos Santos y las revistas dominicales: entre las necesidades de venta, el diseño y el público masivo


Una revista es una ecuación económica

Daniel Dos Santos, editor de la Revista Viva, fue el cuarto invitado de los encuentros programados por el seminario “Experiencias productivas y Experiencias profesionales” que tienen lugar en la Facultad de Ciencias Sociales, en la sede de la calle Santiago del Estero 1029. Dos Santos habló sobre su trabajo como editor en la Revista Viva de Clarín, y sobre la tensión entre hacer una revista que se lea y una revista que se pueda vender.

El periodista comenzó interrogándose: “¿Qué es una revista? Es una ecuación económica”. Luego explicó que “se piensa sobre la publicidad que tengas y ahí se ve el porcentaje de texto, que en la realidad oscila entre el 50 % y el 50%”. Reconoció que pensar la producción de una revista en términos económicos era antipático pero era la realidad. “La publicidad condiciona el número de páginas de las revistas”.

El tema planteado no es nuevo. A finales del siglo XIX, cuando la prensa se hace masiva y comienza a producir grandes cantidades de ejemplares, necesita incorporar la publicidad como forma de sostenerse económicamente.

Redacción vs. publicidad

Esta lucha que se plantea entre la redacción y el departamento de publicidad, muchas veces se expresa en la eliminación de notas frente a la publicidad, que si o si debe salir. Dos Santos confirmó este hecho cuando expresó “Yo he visto muchísimas notas que no salen, nunca vi una publicidad que no saliera. Primero se prioriza la publicidad”.

Luego se refirió a la revista en tanto producto. Para Dos Santos se juzga a las revistas “desde los subjetivo, lo personal, desde la pertenencia a un grupo determinado, a una cultura determinada”. Sin embargo, para Dos Santos, hay una posibilidad de salir del terreno del gusto a la hora de juzgar la calidad de una revista. “No se puede hacer una revista a la medida del lector, sería imposible, pero tal vez pueda hacerse una revista que el lector piense que la hicieron para él”. Cuando esto se logra, para Dos Santos, la revista está bien hecha.

Después de hacer estas consideraciones generales, habló de la revista Viva de Clarín, que a su parecer tiene dos problemas. El primero es el amplio rango de lectores que va desde ABC1 a D2. Esto significa que la leen desde las clases más adineradas y con un nivel cultural alto hasta la clase obrera con niveles de instrucción más bajo y menor poder adquisitivo.

Esta amplitud de público lector lleva al problema del lenguaje. “Todo lo que pongas tiene que estar lo mejor explicado posible, pero tampoco tiene que aburrir al tipo que tiene un bagaje cultural determinado”.

Cierre anticipado

El segundo problema tiene que ver con los tiempos ya que la revista cierra con dos semanas de anticipación. Esto es así por cuestiones vinculadas a la producción industrial del diario que necesita más tiempo para imprimir los 800.000 ejemplares de la revista que va salir con el diario.

Estos tiempos de producción inciden en los contenidos de la revista, que tiene que trabajar con temas atemporales, o tratar temas temporales pero desde una óptica distinta a la del diario. “Recuerdo que salió un reportaje a Ayrton Senna, el piloto de Fórmula 1, y él ya estaba muerto. Claro, vos sacás una explicación en el diario, y lo decís, pero es terrible”.

El texto es lo que menos le importa a los fotógrafos y diagramadores

En cuanto a la producción periodística, explicó que hay reunión donde editores y redactores, las propuestas de notas se hacen con anticipación por mail. “En esta reunión de sumario se discute, se explica, se dan opiniones, se redondea sobre un tema determinado. Si gusta se pone en ejecución, generalmente lo hace aquel que lo propuso para que no se enoje”. La elección final de los temas es complicado, hay muchas voces que opinan incluida la del director general del diario Ricardo Kirschbaum que “también se mete, opina sobre los temas que les gustaría leer por donde habría que ir”.

En la revista Viva se le da mucho lugar a la fotografía. “El texto es lo que menos le importa a los fotógrafos y a los diagramadores”, afirma Dos Santos y agrega “si tienen una buena foto van a tratar de darla a dos páginas y si vos tenés un buen texto vas a tratar de escribir un poco más de lo que realmente te dan”. Pero estas discusiones se resuelven rápidamente: “el último que tiene la palabra sobre la página es el editor”.


De temas y públicos

Dos Santos dijo que la intuición y la experiencia definen los temas: “tienen que estar volando en la sociedad; hay que descifrarlos, hay temas de moda, de comportamiento. Como es una revista de domingo, tiene que tener un poco de todo”. Pero esta amplia libertad en la elección de los temas, también tiene su parte negativa y es la poca profundidad con la que se los puede abordar.

Pero no todo pasa por la intuición periodística. Mirar lo que hace la competencia también es un recurso que se utiliza para seleccionar los contenidos. En este caso, la revista del diario La Nación, es la competencia directa, a pesar de que los domingos vende mucho menos de la mitad que Clarín.

Para la revista Viva el lector ocupa un lugar importante. Es por eso que se hacen números especializados, por ejemplo del día de la madre o el del padre “son un plomo, vos no tenés ganas, pero hay que hacer algo porque sino se quejan los lectores. Hasta para el día del animal tenemos que hacer un número”.

Durante toda la charla Dos Santos expresó la tensión que existe entre la producción material de la revista y la cuestión vinculada a la redacción de los contenidos. Dejó claro que el periodismo no es sólo cuestión de creatividad, también existe la contra cara económica que pesa mucho en una revista dominical. “Para hacer periodismo uno tiene que ponerse un poco la camiseta del medio en que trabaja, no digo la camiseta de la empresa, sí ponerse la camiseta en cuanto al trabajo periodístico que se hace”.

Perfil de Daniel dos Santos

Se recibió de sociólogo en 1972. En 1974 comenzó a escribir colaboraciones para los suplementos Rural, Ciencia y tecnología del diario Clarín. Luego fue redactor y finalmente editor de la revista Viva del mismo matuntino. También trabajó en las revistas Redacción (dirigida por Hugo Gambini), Competencia, Prensa Económica y La Semana. En 1982 y 1983 condujo un programa de entrevistas en la radio Continental.

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martes, 13 de noviembre de 2007

Revistas dominicales: circulación, público, etcétera














Los diarios porteños que publican una revista dominical junto con la edición del diario son Clarín y La Nación en la Capital Federal.

La revista Viva de Clarín tiene una circulación de 821.793 ejemplares en Capital Federal, 109.699 en Buenos Aires y más de 931.492 en el interior del país.

En el caso de La Nación Revista (LNR), la misma tiene una circulación de 222.194 ejemplares en Capital Federal, 35.174 en Buenos Aires y la suma de 257.368 en el interior del país.

Con frecuencia se asocia el contenido de las revistas dominicales a superficiales, fáciles de leer, con mucho peso en la publicidad.

Los contenidos son "superficiales" porque se piensa al público lector como un público integrado por hombres, mujeres y niños, de diversas edades, que conciben a la revista como un pasatiempo.

Mas allá de sus diferencias estéticas, esas revistas presentan casi siempre las mismas secciones: cocina, moda, chistes, juego para niños, columnistas que suelen tratar temas de interés general, la nota central (de tapa), el horóscopo, el cucigrama y la página de misceláneas.

Pero si hay algo que caracteriza a las revistas dominicales es la presencia de publicidad. Generalmente ocupan páginas enteras, con fotos vistosas, que vuelven atractivo el producto que está a la venta. Se puede pensar entonces que la publicidad es constituyente de la revista como tal. La revista es una gran vidriera donde gran cantidad de productos pueden ser exhibidos a cada integrante de la família, es decir, un producto dirigido a cada segmento del público lector.
Dentro de esta línea se encuentran lo que los especialistas en marketing llaman de "infomerciales", anuncios que no parecen tal y que aparecen sobretodo en las revistas dominicales de los diarios. "La idea general del infomercial consiste en dirigirse al espectador, o al lector, sin quebrar el contenido editorial del soporte", afirmó Alberto Borrini en diario La Nación de 01/11/05.

En los últimos años las revistas de La Nación y Clarín han experimentado cambios en los diseños gráficos, con el propósito de captar y conservar a los lectores. Lo cierto es que las revistas de los domingos resulta en un material de lectura entretenido para muchísimos lectores.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Juan Graff y el análisis de las agencias de noticias


La agencia DPA en la trama mundial

Juan Graff (53), subeditor de DPA (Deutsche Presse Agentur) en español, contó el viernes 2 de noviembre en Santiago del Estero 1029 (donde se cursa la maestría en periodismo de la UBA) las ventajas y problemas de trabajar en una agencia de noticias. “Mi rol es el del control de la salida. En esta selección incide el estrés. Uno está en una pantalla y no sabe que va a recibir. O un funcionario dijo una pavada o se cayeron las torres gemelas”.

Su exposición se dividió en lo que es la agencia, a nivel global y lo que es el oficio. “Trabajo en forma continua en el periodismo hace 30 años. No tengo formación académica. Pasé por diarios grandes y desde el ’91 trabajo en la agencia”.

DPA se formó en 1949, con asociación de 3 medios (DENA, DPD y SÜDENA) de la zona occidental (la que fuera ocupada por Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos). Un año después ya tuvo en su planta a 752 empleados. Y en 1959 se inició el servicio internacional en español.

Este producto tiene dos oficinas principales en las ciudades de Madrid y Buenos Aires. En el resto de los países iberoamericanos tiene corresponsales. “Además hay acuerdos de cooperación con agencias locales. En el caso de la Argentina, con TELAM y DYN”.

Con respecto al ingreso a la agencia dijo: “necesitas saber hablar el idioma inglés y alemán”. Y destacó que, en búsquedas laborales, les es difícil encontrar a alguien que tenga vocación periodística y versatilidad de idiomas.

DPA hoy produce un promedio de 300 cables por día y tiene más de mil empleados en el mundo. Sin embargo, Graff destacó que hoy las agencias, con las nuevas tecnologías (internet, televisión satelital, etcétera), han perdido la exclusividad de informar las noticias para el mundo.